SEMBLANZA

Nace en Guadalajara Jalisco, México en 1970.  1985, Clases de dibujo con el maestro Plutarco García. 1987, Acuarela con el maestro Germán Palacios. 1988, Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara, abandonándola. 1990-1994, Estudia la carrera de Artes Plásticas en el Instituto Cultural Cabañas.  1995-1997 Imparte clases de dibujo y pintura en el Centro Cultural ORIGEN.

 

Su pintura no es común. Alejándose de un estilo en particular, fusiona corrientes en sus cuadros para cimbrar con un arte de mil facetas, pero siempre bajo una sola concepción y un solo nombre firmado en él: Mario Navarro Rosales.

Camaleónico, pero bajo una identidad muy particular, los coloridos vórtices lo llevan de una obra sutil a intensa con la facilidad de quien domina su propio arte. Maestro de las dimensiones en sus pequeños, medianos y grandes formatos, la inspiración le llega de todos lados y eso se plasma de manera física en las fronteras del marco utilizando elementos externos a su alcance, pero esa misma imagen termina trascendiendo de maneras insospechadas ante los ojos del espectador.

Arte por arte, su pintura no carece de códices o significados, pero esto no es un fin, es el medio que complementa y da orden a ese caos controlado en su paleta de colores, un elemento que une al siguiente cuadro, y que enlaza la etapa en la que se encuentre sumido en su transmisión del arte. Formas cambiantes en donde las sensaciones de ardor penetran el ser, la unidad cromática en donde habita un soterrado terror que brinca con la mirada aguzada, o la colorida explosión como telón de fondo para personajes solitarios, cansados de cargar angustias, rostros ajados por desvelos, marcados por las arenas del tiempo, y plasmados con el rigor de una mano que no pierde el detalle de la desazón.

Son personas, animales y objetos delirantes, que en su propia cotidianidad exudan una normalidad que asombra por la finura con que se integran en un sueño laberíntico de colores, texturas y formas. Pero no todo en su obra son angustias, penas y preocupaciones. También, su motor artístico se echa andar propulsado por momentos, frases, obras de personajes reconocidos, monstruos de la plástica y amos de la literatura, e incluso un momento lúdico extraído en la frase de una canción de Tom Petty.

El sello de autor de Mario Navarro es un vigoroso trazo que deja a su paso una estela de emociones cromáticas, así como unos pinceles que acarician una y otra vez la tela para fundirse en ella, perderse en los hilos entretejidos del lienzo, para dejar en el alma una huella que resuena más allá de lo que la mirada percibe en primera instancia.


                                                                                                             Javier Carrillo

                                                                                                       Ex periodista y músico